La Lapa Negra

Jonay Darias

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La Patella vulgata, coloquialmente conocida como lapa,​ es una especie comestible de caracol de mar, una lapa típica, un molusco gasterópodo. Aunque es endémica de los mares de la Europa occidental; en Canarias tenemos la suerte de contar con la lapa de pie negro, lapa de pie blanco, lapa curvina y la lapa majorera. Pero hoy voy a hablarles de la primera, conocida también como ‘lapa negra’, una exquisita subespecie de Canarias.

Ejemplares de esta especie fueron encontrados en cuevas como la de Altamira, donde habían sido utilizadas como alimento durante los periodos Solutrense y Magdaleniense, y sus conchas utilizadas como recipientes para preparar pinturas.
Esta lapa de gran interés marisquero; abunda en las zonas rocosas de la franja intermareal de las Islas Canarias

“Se trata de una lapa que mide unos 4 cm de tamaño, de concha deprimida, oval o redondeada. El ápice se encuentra más próximo al borde anterior y puede estar algo curvado. La parte exterior de la lapa está compuesta por unas costillas radiales (aproximadamente 26), y el interior de la concha es de color azul iridiscente. El pie, la parte de su cuerpo con la que se adhiere a las rocas, es gris oscuro, color que da origen al nombre común.”

Habita las superficies rocosas desde la franja intermareal, es decir, la zona que se queda por encima del agua cuando baja la marea y por debajo cuando sube, hasta los primeros metros del submareal. Está presente sobre todo en playas de piedras. Con el pie logra adherirse fuertemente a las rocas.

Es un manjar en cualquier mesa. Vive adherida a las rocas, junto a otros moluscos, frecuentemente en acantilados y escolleras mesolaterales, en zonas de marea batidas por las olas. Partiendo de estos datos históricos, las lapas pueden considerarse un auténtico sabor canario, si valoramos que estas tierras son de origen volcánico.

‘Falso chupe de lapas con mojo de cilantro, hierbabuena y rocoto’

Como dato curioso, las lapas han suscitado un gran interés marisquero en Canarias desde hace siglos. Esta actividad tradicional se lleva realizando desde la época prehispánica, como prueban los hallazgos arqueológicos de concheros aborígenes (depósitos de conchas de moluscos marinos) que se encuentran repartidos por todas las islas.

Se recomienda la veda en los meses de máxima actividad reproductora en todas las islas, desde septiembre hasta abril (ambos inclusive), como medida inicial para proteger el periodo de madurez y freza.

 

Aunque hay tantas maneras de prepararla como la imaginación nos permita; la primera que se saca debe ir directa a la boca. La forma más tradicional, con mojo verde preparado al momento ¡Bendita cocina de pescadores!